Ex-Hacienda La Mesa

Ex-Hacienda La Mesa

Sus ruinas abandonadas por turismo. Son, simplemente, los restos de la grandiosa época colonial que vivió México por espacio de casi 300 años.

Las cosas se hicieron en grande, para el resto de los siglos, como lo demuestran las paredes de más de un metro de espesor de lo que fueron las casas y también las obras de ingeniería, cuyos arcos de los acueductos miden casi los dos metros de ancho.

Prueba es que todavía están allí, para ser admiradas por los visitantes, pese a los deterioros que presentan. Es un lugar turístico que está aquí cerquita, a cien metros de la carretera que conduce al El Chorrito.

Fue una hacienda dedicada a la ganadería y agricultura, sobre todo el cultivo de la caña de azúcar, y del arroz, como nos informan.

Allí están los fosos, las caídas del agua que movían los engranes de madera, que a su vez hacían funcionar los pesados molinos de fabricación alemana, según menciona el cronista de este municipio, profesor Ismael Santillán Muñoz.

Fue todo un complejo sistema de producción, en que laboraban miles de personas, y allí sigue, como retando el vendaval de los tiempos, el tubo, o chacoaco para arrojar los humos de las calderas.

Fluye agua por los duetos, aunque ya no mueve molinos, sino que sus caídas se convierten en un atractivo para los visitantes,

La ex hacienda La Mesa, es uno de los lugares interesantes del municipio de Hidalgo, y donde parecen escucharse, todavía, las quejas y el llanto de los oprimidos y explotados.

Se llamó desde su origen San José de la Mesa y representó el mayor monumento al sistema de explotación de los jornaleros,

Fue creada al aparejo que la fundación de esta comunidad, Santo Domingo de Hoyos, en sus orígenes, el 19 de marzo de 1752.

Por decreto del Congreso del Estado, el nueve de septiembre de 1828 se le concedió el nombre de Villa Hidalgo, en honor del Padre de la Patria.

Los primeros pobladores fueron 180 personas provenientes de varios lugares del norte y oriente de país, comandados por el capitán Domingo de Unzaga e Ibarrola.

Como autoridad militar y política, el capitán les había costeado los gastos de traslado a las familias fundadoras.

A la vez que realizaba la fundación del pueblo, comenzó la construcción de una capilla que tenía la forma de media naranja.

Y, para sí, Unzaga comenzó la construcción de su hacienda.

Un informe rendido cinco años después de la fundación, por el visitador José Tienda Cuervo, establece sobre Santo Domingo de Hoyos:

-Algunas de las casas eran de cal y canto, otras de adobe y las demás construidas con horcones y cañas, cubiertas de zacate, la población ascendía a 576, incluyendo al capitán y los indígenas tlaxcaltecas … Se dedicaba principalmente al comercio de sebos, pieles y lanas que remitían a Veracruz en la goleta de José de Escandón …

La Mesa era la más grande, pues había otras dedicadas al ganado menor, aprovechando los paste naturales que se daban en la región.

A finales del siglo XIX, la hacienda fue comprada por el general Manuel González, quien fuera Presidente de la República. Era originario de Matamoros y según esto le tenía mucho «afecto» a su estado.

Se dice que tenía cerca de 30 haciendas, tan solo en nuestra entidad, entre ellas El Cojo, en González, Tamatán, en Victoria; Dolores, en el municipio de Abasolo; Los Borregos, en Matamoros, La Sauteña en toda la parte norte de la entidad.

-Era compadre del presidente Porfirio Díaz, y entonces las tierras se repartían, «hasta donde alcanc la vista», comenta el cronista Santillán Muñoz.

A la muerte del padre, su hijo Manuel González fue quien administró todas las haciendas y hasta vivió en Tamatán mucho tiempo, porque pretendía ser Gobernador de Tamaulipas.

No se saben muchos datos de La Mesa, pero puede afirmarse que su caída ocurrió cuando la época revolucionaria.

Dice la gente que, por la época, fueron destruidas las construcciones centenarias.

Se habría dejado de producir, y el fin de la hacienda fue con el reparto agrario en los años veintes, e que cayeron otros latifundios.

Hoy algunas personas viven en las instalaciones coloniales, bajo los arcos, o por los fosos de la molienda.

La iglesia de San José, en el casco de la hacienda, es de la misma época.
El municipio de Hidalgo, contó con varias haciendas que fueron auténticos polos de desarrollo. Una de ellas fue San José de Santa Engracia, la que se integró en. 1667 con el paso de los ganaderos y pastores que venían del norte hacia el sur, en terrenos que antes no le pertenecían a nadie.

Santa Engracia, en años recientes, fue convertida en un hotel, centro turístico.

Pues bien, se nos informa que hay personas interesadas en comprar al ejido La Mesa el casco de lo que fue la hacienda, del mismo nombre, para restaurar las ruinas y convertirla en un paseo.

Se dice que hay interesados capitales mexicanos y extranjeros, y la operación posiblemente se concrete muy pronto.

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